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miércoles, 2 de septiembre de 2009



Aprendí a caminar, a decir cosas con la mirada, a hacer mañas, aprendí a hablar, aprendí a leer, a escribir, aprendí a olvidar (sólo por algunos momentos), aprendí a conseguir lo que quiero, aprendí como hacerme notar, aprendí a relacionarme con los demás, a crear una rutina, aprendí nombres, caras, gestos, aprendí como es la amistad, a jugar todos los días en la plaza, a dividir mi tiempo entre mamá y papá, aprendí a organizarme, aprendí a debatir y a defenderme, aprendí a ir al supermercado, a asumir mis responsabilidades, a aceptar mi presente pensando en un futuro mejor, aprendí a sentir nostalgia y melancolía pensando en el pasado, aprendí a superarme, a hacer valer mis derechos, a poner a algunos en su lugar, a marcar mi metro cuadrado, aprendí la teoría para independizarme, aprendí a ponerla en práctica poco a poco, aprendí a dormir sola y con la luz apagada, aprendí a odiar, aprendí a amar, aprendía ser fría, a ser tierna, a leer miradas, a entender la mala onda, a saber porqué estoy viva, aprendí a cuidarme, a aconsejar, a crear un punto de vista objetivo, aprendí a pensar con el corazón y con la cabeza, aprendí a dejar algunos impulsos de lado, aprendí a preparar un rico café, y muchas otras cosas. Ha sido un largo camino, difícil, fácil, alegre, penoso, angustiante, nostálgico y lleno de recuerdos, junto con todo lo que he aprendido, hay cosas que aún no logro, como no caer dos veces en el mismo abismo, por mas que lo vea, sigo caminando sin ponerme ningún stop, tal vez me gusta caminar en los bordes, tal vez es todo más extremo y se vive más a concho mientras más cerca estés de caerte, pero hasta ahí llega ese sentimiento de fuerza y superioridad, porque cuando caigo, lo único que pienso es en agarrar algunas alas de esas que veo en cada caída, alas que pasan por mi lado y yo sin poder extender mis brazos en busca de la salvación, siento mil manos tratando de afirmarme pero me sigo sintiendo sola, tal vez las ignoro porque ninguna me inspira la confianza suficiente, tal vez me puedan llevar a un abismo dentro de otro abismo, no quiero seguir cayendo y se que dentro de mi encontrare las fuerzas para levantarme una vez mas, porque confío más en mi que en todas esas manos, puede sonar soberbio o arrogante, pero seguiré ignorando esas manos, intentare tomar esas alas, porque se que son mías, y en mi confío más que en nadie, no puedo mentir, se que día a día espero poder confiar en un par de manos que me lleven a volar una vez más, volar, pero no en el cielo, sino en la tierra.

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